Capital Federal

Cultura + Formación

¿Cómo compartir conocimientos y generar espacios de formación cultural hoy?

La gestión cultural como campo de conocimiento, aunque ya tiene al menos 20 años de desarrollo, sigue siendo nuevo. Nuevo en el sentido de que todavía está en construcción de sus cuerpos teóricos y simbólicos. Pensar la formación desde una mirada disciplinar y federal es un desafío que el sector tiene que darse. ¿Cuáles son las demandas de esa formación?, ¿Dónde y a quiénes estamos formando?

Preguntarnos por el contenido nos lleva también a repensar los campos y subsectores de la propia disciplina. La gestión cultural como ciencia social que busca construir sentidos donde las artes, lo comunitario, la comunicación y la dimensión económica de la cultura, son herramientas para ello. La gestión cultural es también política, no sólo en su concepción, sino también en su capacidad de transformar.

Las relaciones entre estas herramientas y los territorios entendiéndolas desde una mirada política, son las que deberían guiarnos en la tarea de pensar la formación en gestión cultural en la Argentina.


Metodología de trabajo


En el Consultorio de La Cultural sobre Formación y Cultura que se realizó en Casa Creativa Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 9 de octubre de 2019, se abordaron 4 ejes temáticos que se trabajaron colaborativamente.

La actividad se desarrolló en 4 mesas. Cada mesa recibió un afiche con una pregunta guía y disponían de 20 minutos para escribir propuestas en relación a la temática. Luego del tiempo pautado rotaban los afiches entre las mesas. Este proceso se repitió 4 veces. Y así, cada mesa trabajó las cuatro temáticas.

Como resultado, cada afiche presentó las conclusiones de las 4 mesas. Vale destacar que cada mesa podía discutir, completar o intervenir las propuestas recibidas de las mesas anteriores. Al finalizar el tiempo total, cada mesa pasó a presentar el afiche último que trabajó. Y hubo espacio para debate grupal y aportes del total de lxs asistentes.

Lxs participantes provenían de distintos ámbitos académicos de formación en áreas y temáticas vinculadas a la cultura, gestores y gestoras culturales, coordinadorxs de consultorios previos, y responsables de políticas públicas en cultura.

Los ejes que se trabajaron fueron:

> Problemáticas y desafíos que atraviesa el sector de la cultura.

> Tipos de gestorxs que se necesita formar en el mundo contemporáneo.

> Tipos de formación necesarias.

> Políticas públicas en formación.

 
Ejes temáticos

1. Problemáticas y desafíos que atraviesa el sector de la cultura

La pregunta guía que figuraba en el afiche de trabajo y que fue desarrollado por las cuatro mesas era: ¿Qué problemáticas y desafíos atraviesa el sector de la cultura?

Para su concepción se partió de la idea de que el campo de la cultura está inserto en un complejo mapa de tensiones que incluye las condiciones laborales, las reglamentaciones de los espacios públicos, las inequidades de género, entre otras. Estas problemáticas implican también el pensar qué herramientas teóricas y prácticas son necesarias a la hora de diseñar la formación en cultura.

Entre las principales conclusiones del trabajo colaborativo se encuentran:

- La distribución y acceso a la cultura: La accesibilidad de “doble vía”, que las producciones puedan circular entre diferentes públicos, regiones y territorios.

En este sentido se planteó también la importancia fundamental de la inclusión en términos generales, la disputa del sentido: ¿Quiénes pensamos la cultura? ¿Para quiénes? ¿Quiénes consumimos cultura? ¿Cómo se consume?

Es fundamental reflexionar sobre y con las personas que piensan las políticas culturales, para quién lo hacen y desde dónde se habla.

En términos de inclusión también se planteó que es necesario pensar en todas las personas, más allá de género, edad, origen. Y prestar atención a la 3ra y 4ta edad y a lxs jóvenes.

- En relación a la sustentabilidad de proyectos y a la empleabilidad se plantea la importancia de la presencia del Estado, en tanto políticas de apoyo a los proyectos culturales como también en relación al financiamiento sostenido de las producciones culturales comunitarias y de todas las formas de producción.

En relación a este tema, uno de los desafíos principales es la jerarquización y profesionalización de los trabajadores de la cultura.

- El impacto del mercado también se vincula con los desafíos que se plantean en el ámbito de la cultura. Las expresiones dominantes externas y de la ciudad de Buenos Aires. Y la tensión entre diversidad y homogeneización.

- El nuevo paradigma tecnológico marcó un inicio de cambios en relación a los consumos y producciones culturales. En este contexto el campo de la gestión cultural se encuentra interpelado por nuevas prácticas y necesita un constante proceso de repensarse como espacio de trabajo y actualización.

- Por último, se sumó la problemática del medioambiente.

2. Tipos de gestorxs que se necesita formar en el mundo contemporáneo.

La pregunta guía de trabajo era: ¿Qué tipos de gestorxs necesitamos formar en el mundo contemporáneo?

Algunas de las herramientas necesarias para los trabajos de lxs gestorxs culturales y personas que trabajan en ámbitos de la cultura fueron cambiando. Otras se mantienen y reafirman. Desde el ámbito de la formación es importante pensar cómo son lxs gestorxs culturales contemporáneos y qué capacidades son necesarias.

Entre las principales conclusiones de trabajo se encuentran:

- Es fundamental que lxs gestores culturales tengan conocimiento del territorio y de los intereses de los diferentes públicos. Lxs gestorxs no deben imponer su mirada sobre los procesos culturales. Deben ser observadores activos y críticos, tener una escucha activa y gestionar en consecuencia.

- Deben tener capacidad de trabajar con otrxs en equipo y red. En este sentido también no se debe considerar al público como mero receptor. Y deben pensarse como parte del proyecto artístico, con una mirada cooperativa.

- Lxs gestores deben asumirse como actores políticos tanto desde la gestión independiente, privada, comunitaria y pública.

- Se debe poder traducir la agenda política del Estado al territorio y viceversa, poder proponer diagnósticos e implementar políticas culturales a partir de las demandas del territorio.

- Es fundamental ser flexible a los cambios. Que pueda anticipar el cambio y acompañar la transformación que el mismo conlleva.

3. Tipos de formación necesarias

La pregunta guía de trabajo era: ¿Qué tipos de formación son necesarias?

La formación en el ámbito de la cultura fue creciendo en las últimas décadas. Y diferentes especialidades y trabajos se fueron formalizando, y así fue creciendo la oferta académica. En este sentido, la propuesta era pensar qué tipos de formaciones son necesarias hoy y qué áreas de vacancias existen en el plano nacional y regional.

Entre las principales conclusiones de trabajo se encuentran:

- En primer lugar se estableció fuertemente que la formación tiene que partir del conocimiento del territorio, de los saberes que existen en la comunidad.
Es por eso que se recomienda una mirada antropológica en permanente revisión. Esa mirada debe estar retroalimentada por el territorio, cuya modalidad se resignifique en su heterogeneidad.

La formación debe ser sensible a los saberes territoriales. Construir conocimiento en conjunto con las personas que trabajan en cultura. Siempre con una mirada de diversidad e inclusión.

Las formaciones deben tener saberes prácticos, de oficios y también contenidos generales. Pero siempre con una mirada territorial, de la comunidad.

- La formación puede ser pública y privada, en OSC, barriales, locales, comunitaria; presencial o virtual. Y debe ser multisectorial y multidisciplinar, participativa, colaborativa, transversal a todos los niveles educativos. Y, principalmente, federal, con perspectiva de genero y derechos. De los derechos culturales como derechos humanos.

4. Políticas públicas en formación cultural

La pregunta guía de trabajo era: ¿Cómo debería ser una política pública en formación cultural?

En relación con esta pregunta surge el debate sobre si el Estado debe realizar y planificar formaciones o debe reforzar las formaciones en universidades y organizaciones culturales.

Entre las principales conclusiones se encuentran:

- Las políticas públicas en formación cultural deben jerarquizar y fortalecer los saberes locales territoriales y generar sinergia con ellos.

- Deben ser transversales a diferentes áreas gubernamentales. La cultura atraviesa todas las entidades y ministerios del Estado. Es por eso que no se tiene que pensar como una formación en artes sino una formación que atraviesa la forma de ser y de expresarse de un territorio en su totalidad.

En este sentido también se demanda interdisciplinariedad e interseccionalidad con alianzas con instituciones locales, comunidades y movimientos sociales. Y deben ser federales y diversas. Itinerantes y multimodales.

- A su vez las políticas públicas en formación cultural deben adaptarse a los diferentes contextos. Y tener continuidad en el tiempo.

- Se propuso el desarrollo de un observatorio interdisciplinario con financiamiento sostenido a través del tiempo.

- Una formación cultural que este integrada desde el inicio de la educación formal y en espacios de educación no formal. En este sentido deben presentar articulación con el sector de formación cultural: Formal, de universidades e institutos de formación docente; No formal: municipios, escuelas de artes y oficios, OSC, de gobierno: Secretarías de cultura, Fondo nacional artes, CONABIP; Sector privado, empresas: áreas de RSE, mecenazgo.

- Por último para la gestión de estas políticas es fundamental pensar los recursos y el presupuesto.


Coordinadores: Franco Rizzi / Belén Igarzábal